domingo, mayo 26, 2013

lo que tenia que decir

Contigo me siento en riesgo todo el tiempo. Corro el peligro de enamorarme y eso, como ya sabrás da mucho miedo. Si no te quisiera todo sería tan fácil, seguro te enamorarías de mí y yo estaría segura. No me aterraría perderte. Pero contigo nada es fácil.
Eres tan reservado que me canse de intentar adivinarte. Deje de interesarme. Pero se te ocurrió contarme de tu vida y tuve más miedo. Cada cosa que decías te volvías más interesante.
No te dije antes, cuando preguntaste ¿Por qué desaparecí la primera vez? Porque me canse de esperarte. Porque me dolió querer a destiempo. Sí, así sucede con nosotros, vivimos a destiempo. Y me pregunto si algún día sincronizaremos los latidos.
Miedo, es una palabra fuerte y absolutamente contraria al amor. Así que si el miedo está presente no hay espacio para el amor. Podría correr un gran riesgo y renunciar al miedo, pero el miedo no está de sobra, sirve para protegernos. Aunque, si no quieres que te pase nada, exactamente nada va a pasarte. Y eso, no esta tan padre.

Entonces estoy dejando el miedo en el suelo, como el ladrón que se ve acosado por todos lados y deje la pistola temblando. ¿Qué suerte correrá? 

sábado, febrero 18, 2012

La mujer que sabía volar

Quiero contarles que conocí una mujer que sabia volar. Era capaz de elevarse hasta lo más alto y reinventarse. Era una princesa apiñonada, segura y altiva, pero con una gran sonrisa. Había magia en su mirada, y como miembra activa de la realeza, era demandante y exigente, pero bondadosa. Era yo una niña cuando ella flotaba como si la vida fuese fácil. Los que la rodeaban, podrían asegurar que la vida le servía en bandeja de plata como si fuese su consentida, pero yo que le conocí de cerca les puedo asegurar que no tuvo más privilegio que una extraordinaria fuerza interna.

Ahora recuerdo esos pasitos tiernos de los últimos años, su pelo blanco, sus ojos brillantes, y la fuerza del mar. Como olvidar que me guardaba mi gelatina en un huequito del refrigerador para que no la comieran los demás o que rezaba cuando me titule para que contestara todo muy bien. “Una niña jamás esta sola” me decía, pero “tú eres todo lo que necesitas”. Ay! Y mi favorita “si te ha de llevar la ch…, que te lleve en un buen jinete”. Eso sí, ni quien lo pueda negar, que buen sentido del humor tenia.

Ojala yo hubiera sido más observadora, habría notado que su secreto era no tener miedo. Supongo que eso te lo da la fe. Ella invento sus reglas, vivió a su manera, jugó su juego, fue la mujer que quiso ser, su mejor versión. Para volar hay que ser rebeldes, seguras, agradecidas y con un corazón de oro para romper la gravedad mundana. Encontré una frase muy linda que nos dejo quizás como su despedida “pase lo que pase voy a amarme hasta el último minuto de mi vida”.

Adiós a la mujer valiente que marcó mi vida, adiós a la sirena que viajaba libre mientras su canto hechizaba, adiós a la mujer brillante, inteligente y femenina, adiós abuelita que Dios te bendiga.

martes, mayo 03, 2011

Mi silencio

El silencio puede llegar a enloquecer. ¿Qué pasaría si en medio del tumulto perdiéramos el audio? El mundo girando sobre su eje más rápido que de costumbre, un montón de bocas que se mueven, gestos, gritos y todo en un absoluto mutismo. Viviendo en cámara lenta en un mundo que va en cámara rápido. Caminando pese a la falta de gravedad, corriendo por llegar a algún sitio, por tocar tierra, por sentir que se tiene el control… el control no sé de qué, pero al final control. Tal vez saber que algo tiene sentido.

jueves, abril 28, 2011

Callate!

Hay una señora loca que no para de hablar. Veo como se mueven sus labios y la pobre lengua casi seca escasamente tiene ocasión de pasar por un poco de calma. Las manos van de un lado a otro explicando no sé qué cosa, pero todo el cuerpo pareciera armonizar y comentar lo mismo. El reloj como de costumbre pasando las horas y esta señora que no para. Me ha dado dolor de cabeza, cuando se irá a callar. Hace preguntas, dicta opiniones, se enreda, crea postulados que ella sola contrapone. No da respuestas, ni una sola y ¡como pregunta! ¿Cuándo ira a callarse?

Mis ojos van de izquierda derecha como si buscasen la voz. Mis manos directo a los oídos que no soportan más, como si aquel leve gesto fuese a terminar con lo que no se desea. Ahora pasan carros y la gente hablando, los pájaros vuelven a los árboles con semejante ruido y yo que no paro de escuchar a esta señora. Pretende volverme loca. Alguien me llama. Pero no puedo contestar, su voz me distrae e intento hacer como si le ignorara, pero ella habla más fuerte. Se ha metido a la conversación con otras personas. No tiene respeto de nada. Así es mi mente cuando se sobresatura.

miércoles, noviembre 17, 2010

Armando el rompecabezas

Cada vez que actúas en contra de lo que piensas, que dices lo que no quieres, que dejas de hacer lo que tu pensabas correcto, que cambias tus ideales, valores, sueños y metas por los de alguien más, matas un pedazo de la gran persona que estabas destinada a ser para convertirte en una copia de alguien más. Jamás llegaremos a ser una mejor versión que la versión original, y no conoceremos cual es el siguiente paso, por que los humanos somos seres complejos que cambiamos constantemente y sin previo aviso. Así que estaremos destinados a correr detrás de alguien más.

No hay una forma mejor o peor de personalidad. Fuimos creados perfectos. No se supone que seamos iguales, de hecho todos pretendemos ser originales, pero a la vez nos da miedo ser diferentes. El mundo juzga muy fuerte todo aquello que se sale de los límites, que no sigue la corriente, que trata de independizarse. Como colectivo nos obligamos los unos a los otros a pertenecer, porque vemos como amenaza todo aquello que no es parte del mismo núcleo. Sin embargo, si alguien tiene el suficiente valor para seguir su propio camino a pesar de no ser el del mundo y subsiste lo suficiente para tener éxito, lo volvemos héroe, impone tendencias, y ahora le seguimos como colectivo.

Existe un mensaje dentro de nosotros que es nuestra razón de ser, existe de mucho antes que la humanidad. Ese mensaje que nos esforzamos tanto por callar para no distanciarnos del resto. Que ironías, por que esperamos ser felices si encajamos, pero jamás lo haremos. Somos piezas forzadas a entrar en un espacio que no corresponde sin darnos cuenta que hay un espacio en algún lugar donde encajamos perfectamente por ser como somos. Como se supone que armemos el rompecabezas que es el mundo si cada ficha se esmera por ser otra.

Tenemos tanto miedo porque estamos actuando en la obra de alguien más. Aceptamos papeles secundarios, hasta toleramos hacer todo el trabajo y que otro más sea el protagonista, como si ignoráramos que tenemos nuestra propia obra, donde todo se adapta a nuestra medida. Existe un lugar donde la forma de encajar es ser uno mismo, hacer lo que disfrutamos y no hay que intentarlo tanto. Pero tenemos miedo a ser felices, a decirle al mundo esta soy yo haciendo mi mejor esfuerzo, disfrutando mi vida.

La felicidad es para los valientes, los que están cansados de intentar tan fuerte, los que están cansados de matarse cada día, de negarse, de ser copias, para todos los que dijimos yo valgo la pena. Sí, soy importante, tu también lo eres, pero no quiero ser tú, ni que tú seas yo, quiero que ambos seamos lo que tenemos que ser, armemos juntos el rompecabezas.

viernes, noviembre 05, 2010

Finalmente un protagónico!!!!

Guarde la pintura en bolsas negras, en cajas grandes donde no se viera. Escondí las ideas hasta el fondo para que no se oyeran. Me invente otro espacio, me diseñe un cuerpo a la medida, con palabras acomodadas, frases de revista. Me teñi el pelo y camine en tacones. Me parecía encajar tan bien en los reflejos que olvide el mar y sus sabores, desvanecí el polvo de estrellas, y hasta vestí la luna por creerla pasada de moda. Insurrecta, obstinada, me inserte a fuerza en un espacio ajustado y con el paso del tiempo olvidé los estragos. Me acostumbre a los dolores de ese sitio robado. Acepte raros arreglos, ofrecidos por propios y extraños, para encajar en aquel hueco amoldado.

Pintura de otro marco, cuadro de otro artista llore la frustración incomprendida de no ser pieza central de galería. Me esforcé tanto por ser como aquel cuadro, por incitar a todos a alcanzar ese imposible, y al final, tan solo arte de respaldo.

Siempre al raz del todo y abrazando el fondo. Al final, nada. Caida en picada. Es el punto más oscuro de la noche donde encuentro la pintura olvidada y escucho voces opacas, risas antiguas, aromas que me recuerdan algunos días. Amanece, cae el firmamento para prender fuego en las alturas e iluminar el dia. Y guardo en la vieja bolsa el papel de víctima oprimida, dejo mis penas, las lágrimas de los amores que no me tuvieron, los sinsabores, y melancolías.

Me he colocado en mi espacio, impuesto mis reglas, cantado a pulmón mis letras. Pinto mis colores, a mis tiempos, con mis gustos. Como despacio y disfrutando los sabores. Mezclo la vida y la acepto despierta, soñando grande y con los pies en tierra.

miércoles, octubre 20, 2010

Adobe o conociendo a amarilla

Llevaba tantos años ahí que estaba acostumbrado a todo, las manitas de los niños, los pelotazos, los abrazos escondidos, los perros, el viento, la lluvia, los chismes, hasta el pequeño incendio que tuvieron en el 83. Había perdido la capacidad de asombro. ¿Quién lo podría juzgar por eso? Cuando Ramiro le dejó ahí, la ciudad no había crecido tanto. Ya entonces se decía que se expandiría en cuestiones de meses hacia el este, pero quién iba a creer eso, si no era más que campo y algunas casitas de pueblo.

Un día escucho a dos campesinos quejarse del Lic. Valencia.

-Pero Urbano, sé razonable, no es qui yo ‘sté di acuerdo, pero es el Licenciado, qui di todas formas hairá lo que quiera.

-Pos será muy “El señor gobernador”- decía Urbano con una voz ronca y engreída de campesino, imitando irónicamente la del gobernador. –Pero, estas tierras han sido de los Tepanecatl desde qui el general Cárdenas, qui en paz descanse, le hizo justicia a mis abuelos. Eran hombres trabajadores, qui se ganaron el aprecio de todo el pueblo. No te creas que les fue fácil. Tu ya sabes que “La zarzuela” es gente buena, pero hain pasado taintas cosas que no se desconfían de los extraños. Cuando mis abuelos llegaron no les hablaba naidien. Hasta el señor cura les evitaba.

-Hay Urbano… -

Ya no alcanzó a oír la conversación por que se alejaban cada vez más.

Meses después todo se lleno de retroescavadoras, arquitectos, ingenieros, albañiles y un cúmulo de gente de la construcción que trabajaba de sol a sombra. Se le veía algunas veces al Licenciado pasearse por ahí con otros señores de traje y zapatos boleados.

-Mi queridísimo Ricardo, estos son los terrenitos de los que te estaba hablando.-Decía el licenciado con su tono de camaradería. – Aquí enfrente va a estar la avenida principal. Ya le dije al ingeniero que no me vaya a escatimar, tres carriles de ida y tres de regreso, con sus respectivas laterales. ¡Qué avenida, carretara! No, si va a quedar precioso, vas a ver. Imaginate una fuentesita en cada glorieta, como las que vimos en España.

-Mi Ramoncito, sí la hiciste ca..ón, pues ya estamos. Al rato te mando el presupuesto. Ya verás que bonito centro comercial te voy a dejar. No más no se te olvide lo de mi casita eh! Mi vieja ya esta eligiendo hasta las cortinas.

-¿Qué paso mi Richard, pero cuando te he fallado? Saludame a Fernanda y a los niños.

Con los días se acabaron los campos de nopales, las flores, el riachuelito que corría a su paso. Se dejaron de oír los juegos de los niños. La Zarzuela se convirtió en cuestión de dos años en un complejo enorme para gente rica. Tuve miedo de que se deshicieran de mí. Sin embargo por algún milagro divino subsistí. Tal vez sea lo único que quedo de la comunidad. Habían decidido conservar algunos muros de adobe que quedaban dentro del centro comercial. Los limpiaron con sus químicos potentes, pero de alguna forma parecieron olvidarse de mí. Al final del día yo no era más que un pequeño brochazo que hizo un campesino por accidente hace años. Había sobrevivido inexplicablemente.

Pese a la restauración, y gracias a los arreglos del centro varías manchitas de pintura cayeron cerca de mí. Al principio me daba gusto tener compañía. Tanta soledad no es buena, no quiero ni hablar de las cavilaciones que se pueden tener estando en un muro viejo.

Había manchas de todos tipos, unas alargadas, otras que parecían finos puntitos, de todos los colores y varios pedazos de repellado. Al principio todo era fiesta, pero de pronto se empezaron las divisiones y luchas por el poder. Un pedazo de repellado escurrió y cayó sobre una mancha de pintura rosa. La pequeña mancha no soporto el peso y se derramo hasta el piso cubierta por él. Las demás manchas se molestaron mucho por lo ocurrido. Así que hubo que delimitar los senderos para escurrir.

Vaya, yo no había tenido esta clase de problemas. De cualquier forma hace mucho que yo no escurría. Se separaron por bandos y defendían su territorio a capa y espada. Mientras tanto, la plaza ya se había inaugurado. Aun faltaban algunos arreglos pero el tiempo les había ganado. El Lic. Valencia terminaba su periodo y debía dejar todo entregado. Ahora había tanta gente y las demás manchas hablaban tanto, que ya no podía concentrarme en nada. No solo ya no tenía demasiado tiempo para mis cavilaciones, sino que no tenía ni un momento de silencio. Estaba de mal humor todo el tiempo y creo que le daba miedo al resto de las manchas.

Un sábado se acercó un niño y estuvo jugando a desprender manchas de nuestro mundo. Sobra decir que todos estábamos preocupadísimos. Cuidábamos de los más pequeños por ser los más susceptibles a irse. Finalmente se fue la amenaza e hicimos recuento. Habíamos perdido cuatro repellados y seis gotas de pintura. Entre el desorden descubrí una vieja gota de pintura amarilla que se había atorado en un repellado y quedado justo a mi lado.

-Ha sido un caos todo esto, ¿no crees?- Me dijo amarilla

-Ya lo creo.-dije secamente.

Ella se veía tan contenta y hablaba tanto, que me había alegrado el día.

-Hace muchos años que quería hablar contigo.

-¿Me conoces desde hace muchos años? Por mucho serán dos años, que es lo que lleva el centro comercial.

-Te equivocas, yo llegue un poco antes que tú. Cuando Ramiro sacudió su brocha yo y otras tres gotas quedamos arriba luego vino el brochazo.

-¿Cómo puede ser que nunca supe de ustedes?

-Es que caímos justo en una hendidura del adobe, entonces no podías vernos. Hicimos algunos intentos por comunicarnos, pero con el tiempo perdimos la esperanza.

-y ¿Dónde están las otras tres gotas?

-Una de ellas fue absorbida por el adobe unos años después. Era tan pequeñita y delgada que no lo pudimos evitar. Otra no resistió los químicos que pusieron para limpiar el muro, ¿recuerdas?

-Sí, una pena. Lo lamento mucho.

-Ahora estábamos solo las dos, pero este chico nos tiro. Yo me pude sujetar, pero ella no lo logro.

-Las manchas tenemos una vida bastante difícil. Pero me da gusto que estés aquí

Los días se siguieron acumulando, llegaron manchas nuevas y perdimos otras tantas. Es difícil llevar un record de la vida en este muro ahora. No es como antes, la población ha crecido mucho. Ya no nos conocemos todos. No sé cuánto tiempo más me quede aquí, pero ahora amarilla y yo tenemos muchos años que ponernos al corriente.

sábado, octubre 16, 2010

Geminis

Cuando ya no me tengas no serán más mis ojos donde tu mirada serena esconda tu trillada esencia. No estarán mis labios curando el deseo no cumplido de ese amor controlado a los instintos. Mi sonrisa te seducirá desafiando tu razón. Cuando más me creas ganada más me habrás perdido, más no estaré supliendo tu vacío.

Me desvaneceré hasta volverme el aire. Tal vez te roce en mi camino y tu mano tiemble y las lágrimas broten y no entiendas razones y mi imagen te trastorne y me sientas de siempre y me busques inquieto y parezcas demente.

La tendrás a ella, quien quiera que sea, sabrás que es hermosa, con un gran porte, cumplirá cabal tu lista entera de elaborados requisitos, señorita perfecta y aun así no seré yo. No estarán mis inflexiones, no habrá Degas, ni Gauguin, no será lo inexplicablemente utópico, ni el amarillo chillante a mitad del espacio, no verás nuevos planetas que aun no existen para el colectivo, pero la tendrás a ella que tal vez te quiera.

Será entonces, cuando ya no me tengas, que extrañaras la tierra donde te conocí. Será cuando alcances tu sueño, cuando toques el cielo, que pensaras en mí. Cuando el deseo de verdad te sature, cuando sientas que lo has conseguido y falte un breve espacio, será mi nombre el espejismo. Irracionalmente y hasta el desquicio sabrás que me has perdido.

Seré un siempre plasmado en un Manet que esboza un puente, un cartel bravío de fiesta y alegría que se comparte con desconocidos. Seré un año, un instante o 26 momentos de felicidad trascendente o engaños compartidos. Seré la mujer exitosa, erguida y alegré, de firmes principios, segura de su camino, que sutilmente dibujara tus labios y besara su comisura, mientras susurra, en verdad te aprecio, seamos amigos.

sábado, octubre 02, 2010

Algarabía mexicana

De acuerdo a la RAE, los españoles utilizaban la palabra algarabía para denominar la lengua árabe, por lo mismo con el tiempo se uso para referirse a una lengua incomprensible. Con la evolución de la semántica su significado incluyó el gorjeo de pájaros o de niños, o voces y risotadas en jaleo incomprensible. Así que me ha parecido la mejor forma de referirme al centro histórico de la capital mexicana. Una fiesta de colores cubrieron la inmensa explanada que conforma el zócalo. Se desplegaban en palacio un frente de soldados que de tan quietecitos y ordenados me parecían no ser reales. No se va al centro histórico en 2 de octubre, o bueno no sería lo más sensato, claro que yo nunca he sido sensata.

Caminamos por calle I. Madero hacia la torre latino y nos recibió la gran sorpresa que ha sido peatonalizada. La fiesta de edificios seguía su desfile. Tapizábamos la calle un sinfín de personalidades que en su conjunto bordamos México, un pueblo fusionado. No somos el español Sanborns de los azulejos, ni el performance azteca de grandes penachos o el americano Mc Donalds que yace ahora en lo que habrá sido una vieja casona, somos una nueva idiosincrasia que nos reinterpreta como mexicanos.

Caminando sin buscar, pero dispuestos a encontrar descubrimos el MUMEDI (museo mexicano del diseño). Este pueblo talentoso me dejo ver un sinfín de ideas y juegos de alegres materiales y creativas historias. Se pueden comprar chochitos “pa’l mal de amores” o “para desapendejar” (aunque si el mal es crónico, no se asegura su eficacia), tomar una copa con un buen amigo o ver las nuevas propuestas de mobiliario. Un poco más adelante y dando vuelta en la esquina entramos a lo que podría ser la capital del pan, o la panadería "La Ideal". Nunca vi tanto pan junto y gente por todos los pasillos con charolas de donas, garibaldis, conchas y gelatinas. En la planta alta hay un piso entero para exhibición de pasteles de todo tipo, algunos de ocho pisos y otros de flores, fuentes y colores llamativos que asumo no matan o lo hacen lento.

A momentos cerraba los ojos para permitir a mis oídos disfrutar las melodías urbanas. Algarabía pura, primero un organillero que se mezcla a lo lejos con las risas de unos niños y la señora que vende discos. Más adelante tres chicos juegan con guitarras y un señor canta a capela en la otra esquina. Enfrente de los barecitos un peculiar grupo de chicos tocan jazz con nariz roja de payaso, bastante buenos me atrevo a decir. Que grande es México, mi hermoso México.

Es hora de comer, recorremos la Alameda. No es domingo, así que no estará la magia que pinto Rivera, pero imagino aquel utópico día del muralista. Atravesamos al hotel de Cortes. Vaya recuerdos, y no es más que un pequeño momento de vanidad. La comida es excelente y el vino casa Madero corre su rojo apasionado en copas que podrían pertenecer a algún Picasso. Fingiéndonos turistas visitamos uno de los cuartos. Se han construido como estaba proyectado. Lo mejor es la terraza tapizada en juegos de madera que baila y da movimiento al espacio. Ya volveré un viernes por la noche por una copa y una buena platica.

Para despedirnos Manuel Felguérez nos guía a casa. Ironías de la vida, este viejecito que hoy alegra Paseo de la Reforma me despidió de Madrid, al menos por ahora. Sábado, un día de foto, de mujer realizada, feliz y soñadora.

viernes, junio 11, 2010

Él

Aun estaba en cama, recién abría los ojos cuando paso su mano cerca de la nariz y le llego un aroma a él. Él sin nombre, sin cuerpo, sin gestos, un él que no se define en cuerpo, un ente abstracto masculino. El olor le obsesionaba un poco en la transición del sueño hacia el consciente. Parecía una invitación a otra parte, un mundo en otro plano. Fue el primer desfase, o ajuste, en realidad no lo sé bien.

Comprobó el mismo aroma en la otra mano. Estuvo largo rato absorbiendo aquel aroma y buscando en su memoria unirle a los recuerdos. Lentamente tomo forma un reflejo subconsciente de alguien que se ha visto (nótese la evasiva del verbo conocer) en el consciente. ¿Quién era él? ¿Qué hacía instalado en la memoria etérea destinada solo a aquello que trasciende? Finalmente una sonrisa que delata, una sonrisa que se anticipa y una paz que adivina, como si ayer el cuerpo y el alma se hubiesen desasociado. El alma le conoció y el cuerpo le guardo el aroma. El cuerpo le desconoce y aun así guarda evidencia. El alma le ha conocido y no le encuentra en la memoria presente.

Despierta la mente encuentra la desconexión del ser y guarda lo que no es posible descifrar ahora. El alma está inquieta. No le gustan las dudas. ¿Quién es él? ¿Por qué no tiene un expediente en el cual buscar su identidad?

Enfadada el alma abandona el cuerpo y vaga sin rumbo buscando respuestas. La mente por su parte domina al cuerpo con básicas operaciones algebraicas llenas de lógica pero carentes de esencia. Pero la compleja sintaxis del ser le reprocha la disociación. El cuerpo ha dañado su contexto más próximo sin pretenderlo, el alma ha extraviado el camino. El encuentro les sumerge hasta el delirio. Se produce el segundo desfase-ajuste.

Dominado el ser se va a la búsqueda de lo que no se sabe pero se presiente. Él deja de ser el recuerdo amorfo de un olor, para transfigurarse en un él para el consciente. Ella camina sobre todo lo que le es conocido, ya bastante extraño es dotar de cuerpo al impulso de una sonrisa. Ella se instala en casa, pinta paredes de color intenso, disfruta el arte, el viento, la música y todo lo literario. Al saberlo ahí con ella, lo olvida a él y se divierte de ser ella. Le observa como si se hubiese robado una pintura del museo y se tuviese en casa. Al saber que estará ahí por un tiempo permite observar lo demás con calma y voltear a verle cuando se quiera.

Él está ahí con ella. Es libre de irse y no lo hace. Ella no espera nada. Solo quería un registro para integrarlo a su recuerdo. Él la observa. Ella no es capaz de deducir su mirada, sus gestos, sigue extraño. Finalmente dejan ese espacio que la contiene a ella, y salen al mundo. La ciudad está cargada de historias y escenas. El puede desaparecer en cualquier instante, podría pertenecer a cualquier sitio y ella no tiene control allá afuera. ¿Y si se queda sola? Lo piensa un instante. No tiene miedo. Ahora el alma está tranquila no requiere de más nada, el podría seguir su paso y ella el suyo y quizás algún día al oler ese aroma por la calle evocaría un momento y sonreiría sin más. Como una complicidad con la vida.

Ahora que no espera nada, disfruta el aire que le envuelve y cae en cuenta que el sigue ahí. Inesperadamente le conoce. Ahora la mente le ha abierto hueco. En el abismo inmenso de la ciudad él ha encontrado el espacio en el que ella guarda solo lo importante. Él está hablando de ese mundo. La pregunta recurre y esta vez la estremece ¿Quién es él, que me sabe sin saberme, al que le sé casi sin conocerle? La mente escéptica le cierra paso, desconfía, le pone toda clase de trucos y artificios. El surfea tranquilo con una habilidad propia sólo de la experiencia.

Se han transcurrido los días, y esta sonrisa sigue viniendo de vez en cuando. Él sigue apareciendo. ¿Por qué sigue? La pregunta ha cambiado. El cuerpo desconfía de la sonrisa, pero el alma la exige. El cuerpo sigue su curso, pretende olvidarlo. Él parece más atraído a ese olvido y el alma exige un último desfase. Es entonces cuando se alcanzan, los desfases han retomado la unidad del ser en un único sentimiento emocional y lógico, él.

Surge el instante, él anuncia su partida, como si fuese ahora inocente de la derrota del escepticismo. El ser es uno ahora y grita en unísono. La mente asiste al alma, finalmente algo que conoce, él se va. La sonrisa se escurre hasta empapar su espacio. Es ahora el alma la que ha decidido abandonarle, se aísla donde no la encuentren y es la mente quien la haya y le instruye a esperar. Se crea la estrategia de instalarse en su memoria, de llenarle los recuerdos, se ha propuesto dibujarle una sonrisa amarilla y aun mejor se ha dibujado en perspectiva para que él la encuentre cuando no esté ella.

Le ha visto los ojos, gritando lo que no dice. Por tenerte, por querer quererte, he dejado todo lo que sentía. Lo escucho en el silencio que emite su cuerpo. Esta vez recorren el escenario de él, la lleva de la mano y el firmamento bañado de estrellas. La luna brilla sobre las flores amarillas. Ella lo sabe ahora, es él, él el niño del recuerdo, él el que viene, él el que va, él el que sigue, él el que es y será.

Ellos que contagian alegría, un abrazo eterno, lo que no se ha dicho, letras, canciones, lágrimas que escurren y una palabra: TRASCENDENTE.

lunes, enero 25, 2010

Mientras aplauden

Existen momentos donde nos encontramos sin pertenecer. Son lugares que nos contienen en cuerpo mientras el alma vaga en recovecos. El cuerpo diestro y hábil sonríe, baila y cual el mejor de los mortales, desvergonzado y sin saber su procedencia. El alma inquieta, carente de contexto, lucha su camino entre mujer, amiga, hermana, novia, hija, estudiante, empresaria, nada. La fuerza que impulsa y perece que nos lleva en éxtasis nos va soltando lentamente hasta depositarnos en el abismo. Despiertas sin más un día cualquiera segura de no saberte.

Con estos ojos que se saben en el reflejo estoy viéndome mientras camino. Siento el curso de los días que me son, esos que se escriben con mis letras y le pertenecen a cualquier extraño. Soy yo la que no se tiene, la que no se encuentra. Soy sin ser. ¿Dónde se quedó mi alma? Me embebieron espejismos en un cuadro desvanecido, sonrisas rasgadas, ojos que brillan lluvias pasadas y estos gritos que callan.

Me finjo, me obligo a definirme en condición humana. A nudo gordo me pinto atada al torrente sanguíneo y la garganta por no perder presión en el descenso. Fluyendo entre sustancias coloidales de sabores viciados, buscando ir hacia no sé dónde y muriendo en el deseo por llegar y descansar en aquella esquina de colores.

Afuera esperan, piden, gritan, exigen, lloran, ríen, van de aquí a allá, escucho que me llaman, me olvidan, me saben sin saberme en realidad. ¿Por qué nadie mira el telón? ¿Por qué esperan el acto 252 y no el 823? ¿Por qué? Es exactamente un gran porque. ¿Por qué estoy donde no me encuentro? ¿Por qué me dibujo sin los bordes? ¿Por qué me calló? ¿Por qué les miento? Y más que a ellos, ¿Por qué engañarme? ¿Por qué el dolor y no el riesgo?

Embestida de alegría espartana rozo la seducción de rendirme. Caballero nocturno de mirar sombrío de suaves manos que deslizan enajenándome hasta salvarme el sueño. Mañana el telón se abrirá de nuevo y ellos querrán el mismo acto, la misma escena, las mismas palabras que dirán mis labios. ¿Volveré a no ser mientras aplauden? Deseo representar otro papel, por decir, el de mi vida.

viernes, enero 01, 2010

Detalles 2009

Entendí que no se llega antes por caminar muy rápido, ni después por disfrutar el camino. Se llega en el momento adecuado. Entendí que la vida es del color que la pintamos, que tenemos la libertad para ser felices o vivir un calvario. Descubrí que el mundo está en nuestras manos, que tenemos el poder de transformarlo. Me di cuenta que no hay coincidencias, que somos responsables de nuestro destino. Vi que mis pensamientos definen mi vida, y que cuando creo que puedo, logro lo imposible. Comprendí que mis miedos son mis peores enemigos y que la fe mueve montañas. Pensaba que debía cargar el mundo, conquistarlo, darle vueltas, hasta que entendí que el mundo no gira en mi dedo, pero yo giro con él. Soy parte de un todo y el todo es tan bueno como la más mínima de sus partes.

miércoles, diciembre 30, 2009

Un mundo sin ronroneos

Henos aquí pendiendo de la delgada línea de la fragilidad humana. Olvide las coordenadas, baje la guardia, respire ampliamente y estuve a punto de caer. Estoy conteniéndolo todo hasta el eco, como si yo pudiese hacer tal cosa, porque allá abajo hay gatos. Este mundo esta lleno de espejos, yo no sé si estas arriba o es solo tu reflejo. Quiero acercarme a ver. ¿Será que debo bajar por ti? ¿Será que esperas mi ayuda? ¿Será que yo te puedo ayudar?

Hay otros seres de ojos grandes y pupila verde, ellos no ven reflejos porque no son de este mundo, tienen sus propios engaños a los que quizás los de este mundo seamos inmunes. De vez en vez vienen a visitar a los equilibristas. Nosotros que vivimos al filo entre siempre y nunca. Somos los del estrecho y yo aquí jugando a probar suerte, aprendiendo el arte de dormir en un solo pie jugando a ser grande.

Hay quien se creyó el sueño hasta volverse su propia ensoñación, dichosos ellos, que caminan en tierra firme o expanden sus alas para ir de paseo. Dichosos los que llanto han creado mares y en su caos construyeron veleros para ir a otros lares, los que creyeron, los que flotan, los que al caer se despojaron del miedo y levitaron.

¿Qué será de los gatos? Podría volverme uno de ellos y perderme hasta que no me reconocieras. Pero ya no volvería más. Podría engañarles para ir a otras partes pero sería siempre cautelosa, engañando, con mi bola de estambre. El suyo no es mi mundo y es tanto mi miedo por no ser de ellos que pendo aquí congelada y cualquier día me quebrare.

Me soñare halo de luz turquesa que viaja y rompe esquemas. Viajare de mundo en mundo, pintando cielos, bordando estrellas, te pintare un camino a tu propio mundo donde no haya gatos maullando por tus miedos.

Cerrando 2009

Justo antes de dar la vuelta a la hoja y terminar con el capítulo quiero cerrar los ojos un momento y verlo todo en imágenes que pasan en cámara rápida para recordar. Veo el comienzo tan lejos de lo conocido y apunto de volar. Quien diría que las alas te nacen cuando enfrentas tus miedos, cuando te despojas de todo y vas al mundo a conocerlo.

Entonces había un montón de extraños con grandes sonrisas. Gente distinta, de todas partes, altos, gordos, lacios, morenas, delgadas, rizados y bajitos. Un millón de perspectivas, ideas extrañas, desconocidas hasta entonces. Tres distintas en casa, un salón de clases donde no están los mismos que me acompañaron antes, nuevos vecinos, amigos, conocidos.

Volver a casa con colores que antes no sabía, encontrar lo que me fue antes esperándome sin saberme nueva. Abrazarles como si pudiese absorberlos y no dejarles más. Morir de ganas por decir y ser incapaz de hablar. Contrastes. Sueños de vuelo.

Hoy de nuevo en este mundo que me acepta a pesar de no entrañarme, echo de menos a mis extraños. Estoy en la base de una gran montaña y viendo el pico empiezo el camino que ha de llevarme a ese sueño infinito. Doy vuelta a la hoja para volver a ver el blanco que impone. Tengo mis alas y tinta para dibujar los sueños.

martes, diciembre 01, 2009

Llegando a Icaria

http://www.youtube.com/watch?v=kJWLcrEXYOk

Embelesado con el sol
Icaro cae
¿morir?
muerte que redime.

Allá solo donde se muere
donde existes
donde cominzas
allá descubres quien eres.

Viajando a Icaria
a ver lo que no soy
a alterarme o desalterarme
a encontrar una parte
un pedacito

viernes, noviembre 27, 2009

Palabras invisibles

"Todo pensador
profundo tiene más miedo

a ser entendido que
a ser malentendido."

Nietzche

Deseaba que las palabras emanaran de mi piel, se comunicaran solas, pese a mí que no entiendo, por encima de mis cuestiones ideológicas, sin mi nombre, sin tus huellas. Hubiese liberado el alma del cuerpo para decir… (silencio). No lo sé ahora, como no lo supe entonces y quizás mañana tampoco. Quise que fuese lunes. Los lunes son días sencillos, de rutina. Son días de ojera que pasan sin mayor pena.

Silencio del que ve y no observa. Silencio por qué no comprendo. Silencio que pareciera tenerme sin mí. ¿Será que estuve sin estar? No mi mente, no mi alma, no nada de lo que yo conozco. Entonces estuve la yo que no conozco.

Me alcance en el tiempo y siendo consciente de mi cuerpo, de mi nombre, y aun peor mi insensata, caprichosa y enredada presencia, comprendí. Solo entonces supe que había transgredido aquella carta lacrada en cera, envuelta, etiquetada. Leía una carta que había sido escrita sin querer, a puño y letra con lágrimas entre los ojos, con manos que tiemblan.

Hay cosas que se escriben como expectorante, deseando no ser escritas, suplicando su intuición sin ser leídas. Tenía mi nombre. No me leas suplico la carta, llorando su incomprensión, necesitando un perdón por un crimen no cometido. Nunca quise ….. Se leía el primer renglón.

¿….? Era muy tarde. Lo adivinaba desde hace tanto. Era cómplice por leer la suerte. Y no podía parar ahora. Una carta inocente de toda culpa, no había culpables, ni herederos, no había antes ni después, pero el sueño le hablaba tan fuerte que le confundía la realidad al punto de un frenético desquicie.

La culpa del crimen convertido en yugo arrastraba todo aquello que pasa en los bordes de la vida. Culpa de lo que no será, de lo que nunca fue. Culpa sin causa, ni castigo. Culpa que se lleva como solapa de saco, como bandera, estandarte, guirnalda en la frente.

Quemé la carta y con ella el resto de sus líneas, de las historias que no sucedieron, del crimen que no se cometió, de las sonrisas que no evocaron, de los misterios que jamás engañarían el alma. Se desvanecieron las cenizas. Lo demás fue sencillo, como el curso del tiempo, como el vaivén de las olas y las noches de estrellas.

Tengo miedo de haber abierto un huequito al tiempo. Podría hacerle un nudito, coserle con cariño, cuidarle cada día, podría tantas cosas, pero que se hace cuando el gris invade. ¿Si te pinto un cielo azul podemos borrarle los rasguños al horizonte?