martes, septiembre 29, 2009

Tal cual

Cuando los ojos cierran la boca inerte
Parece saberte
Cuando la boca te deduce dulce
Menta
Cuando finalmente los ojos gritan
En la boca
Cuando las palabras se amontonan
Se desvanece
Como si fuese nada desde siempre
El sueño
Como pesadas gotas que resbalan
Los recuerdos
Como hojas del viejo libro
Nada y todo
Cómo y cuando
Tal cual

en.Desord.en

Blanco es el vacío de no tenerte, de no sentirte, de no saberte. Hueco, espacio inerte. Muerte del espacio que no te contiene. Hay que ganas que estuvieras, que dijeses, que sé yo, lo que dices en casos como este. Y, si fueses.
Pero no estás, y otra vez ese aroma. Ese aroma que me desespera, que te envuelve, que sabe todo de ti y me agrede con provocaciones vanas. Pudiste estar o podrías si así fuese. Entonces tomarías mi mano y no dirías más nada y todo iría bien.
Bien como van los días, y el vuelo del ave. Me estoy mordiendo el labio otra vez. Me quedé callada. No grite, no llore, no dije nada. Bien, mal, cualquier cosa, no sé. Te tengo en el recuerdo pero no estás. Desorden de hormonas, de ideas, de estados físicos de la materia.
Me aferro al lado izquierdo cuando la paz se ha instalado en el derecho. Y, ¿Qué hago aquí en este ridículo lugar donde te conocí? Como pude conocerte si apenas es hoy y no mañana. Tu estas en mañana, el pasado es ayer y yo en este hoy sabor a lima.
Voy a cerrar los ojos y cantar muy fuerte, tan fuerte para no escuchar los pensamientos, ni los latidos. Voy a gritar a coro, será estruendoso. Voy a gritar, más fuerte, un poco más, ya no te escucho, más, menos, un poco menos, ya no grito, tan solo hablo, susurro, callo… ¿Dónde estás?

sábado, septiembre 26, 2009

guardado y a la vista

Con el paso del tiempo el hilo se anuda y se enreda en tal forma que llega un día en que es demasiado complejo tratar de deshacerlo. Sin embargo, también sucede que un día cualquiera un viejo nudo entre aquella maraña se desenreda y parece desencadenar la enredada bola que llevábamos a cuestas. Es tal la emoción de ver el viejo hilo a todo lo largo que en la fascinación le enredamos de nuevo. Vivimos tejiendo y destejiendo. Aprendimos a tejer cadenas que después destejimos para formar la manta entera.
Hoy ví el hilo completo, fue solo un instante que me pareció comprenderlo todo. Un destello. Entonces sin darme cuenta lo fui enredando de nuevo, con nudos más elaborados y complejos. ¿Tengo secretos? Surgió un vacío. ¿Por qué habría de tenerlo? Escribí blanco en un largo espacio. Blanco no significa nada, es más bien: espera, incomprensible. Blanco es aquello que hoy no alcanzo y sin embargo ya poseo. Blanco desespera como la ansiedad.
Soy responsable de todo aquello que guardo. Y, ¿Por qué habría de guardar algo? Quizás porque no quiero que abandone mi posesión. Guardo dinero, las llaves de casa, esas cosas de uso diario y otras tantas que al final de cuentas de perderlas no pasaría nada. Hace unos días encontré a un buscador de guardados. ¿Qué guardados busca un buscador? Le di los míos, un monedero, un celular, y mi tranquilidad. Los dos primeros los he olvidado, no los guardaba, tan solo los portaba. Sin embargo la tranquilidad es extraña. La llevo el buscador sin ser consciente que la tenía y buena falta que le hubiera hecho, pues parecía haber perdido la suya.
He descubierto que no todo aquello que tengo lo guardo, algunas cosas tan solo las porto. Llevo conmigo cosas e ideas que son de uso cotidiano, que están de paso. Son mías como podrían ser las de cualquiera. No me definen. Son carga muerta y muy ligera.
¿Guardo? Si lo que porto no me define, algo deberé guardar o sería sombra. ¿Qué se puede guardar? No guardo cosas, las porto, pero podría guardar hechos, ideas y sentimientos. Y ¿si les guardo yo son ajenas al mundo? Lo que guardo me define y al compartirlo quedo expuesta al buscador de guardados. Pero, quien podría robar aquello que me define si me contiene en su naturaleza.
Registre la vieja caja ya empolvada donde se han amontonado los guardados. Encontré dentro una niña de 6 años que buscaba en casa una moneda cada mañana. Registraba cada rinconcito del cuarto y llegaba a clase agobiada. Encontré silencio y mucho miedo. En otros guardados más actuales me descubrí a los 21 con un pensamiento tan profundo y pesado. Vi lágrimas derramadas, desesperación, soledad, silencio y la más poderosa fuente de amor.
Exploré la caja muy afondo y descubrí tristeza junto a silencio. Guardados contenía silencio, pero junto había una caja más brillante que también guardaba. En esta caja encontré sonrisas, palabras lindas, una niña de 13 años que pasaba la noche en vela con los amigos, me vi a las 22 cumpliendo el sueño de escribir en una revista y a los 24 viendo realizado el imposible deseo de juntar a los amigos de toda la vida y tantas otras cosas lindas. Pero me llamó la atención descubrirme en esta caja escribiendo la historia de la niña de 6 años y contando pedacitos de pensamiento.
Siempre fui una niña muy reservada. Estaba convencida que tenía que ser la niña modelo. No decir malas palabras, ser la mejor en la escuela, no causar conflictos en casa, no herir los sentimientos de nadie ni conflictuar su pensamiento. Prohibido enojarse, llora en silencio. Sonrisa perfecta y de tiempo completo. Entonces callas. Silencio.
Y la carga resiste, cada vez un poco menos. Un día el peso es tanto que te lleva a cuestas. Te supera en toda forma y cansada de luchar resbalas. Profundo. Y ¿allá obscuro y sin saber hablar como se sale? ¿Salir? Amor. La materia al estar en reposo no se mueve a menos que se ejerza sobre ella una fuerza externa. En el fondo no existe movimiento, pero si fe. La fe mueve montañas.
El fondo es obscuro y duro. Arriba hay luz y la carga es suave. Yo no sé si sea fórmula, pero silencio me significa fondo y el fondo asusta. No quiero silencio. Es verdad, guardo, todo aquello que me define, pero guardar no es ocultar, es tan solo llevar conmigo. Y tampoco es portar. Lo que porto se va sin mí y me es ajeno después de un tiempo. En cambio lo que guardo le contengo y me contiene por eso me define.

sábado, septiembre 05, 2009

Para Tí, siempre por Tí :D

Cuando pida que llueva, cuando envuelta en tierra pida hasta tu cielo que las nubes me bañen, no sea yo tan incrédula. No sea que clamada tu ayuda, salga como si la sequía fuese eterna. Más me valiera entonces no haber gritado en esta tierra que se quiebra. Sedienta de agua que corra y reverdezca, deseosa de un manantial donde surjan las ideas, sea tan grande el impulso que salga con paraguas e impermeable a bailar bajo el sol mientras la lluvia llega. Que si pasan los días, y se apilan las noches, no cese en mi espera. Si cayesen los árboles y el frío amedrentase siga yo en pie, tallando la piedra, esperando aquel día en que la lluvia me envuelva.

Y si espero, que los días no sean tormento, que se pinte una sonrisa como diciendo: confío. Aquí estaré Señor, guardando entre mis manos esos sueños que me erizan con la absoluta confianza que no me has olvidado. Bien sé, serán las tuyas las que dibujen el brillo en mis mejillas. Cuando lleguen ellos, sigilosos, sin decir nada, ellos los que de noche asustan, no tendré miedo, pero si así fuese les venceré, pues tengo la completa certeza que tu estarás a mi lado para defenderme hasta de los espacios que no lleno en mi reflejo.

Hoy me he puesto en pie lista para jugar en el inmenso mundo y bañarme en la grandiosa oportunidad que me regalas cada mañana. Con mis debilidades y aptitudes, con lo tengo y lo que no, lo que hoy comprendo, y hasta algunas cosas que he olvidado en el camino dejo este barco que me brindaba calma para ir junto a ti a buscar otro mar.