El hueco se expandio y cobro poder. Susana perdió el control. El hueco era más fuerte y devoraba todo cuanto tenía a su paso. Le comió los ojos, la sonrisa, las ideas. Susana cayó en cama, luchaba contra el obscuro espacio vacío e insaciable. Le dolían los pocos huesos que le quedaban, estaba cansada. Sorbió te. Velteó la cara. Hoy no me quedan fuerzas, pero te venceré mañana.
El hueco parecía no haber escuchado, pero Susana cerró los ojos y se escapo. Ya no estaba y el vacío se desquiciaba, tenía hambre, un hambre que no acaba nunca. Pero los espacios negros sólo comen lo que consiente de su existencia se infecta de miedo.
Susana tenía miedo. Susana duerme. Susana sueña. El vacio se inquieta. El vacio se contrae. El vacio existe como respuesta a un todo. Su sana coexistencia entre dos extremos le deja una ruta de escape. Susana despierta en otra parte.
0 palabras sabias:
Publicar un comentario