miércoles, noviembre 17, 2010

Armando el rompecabezas

Cada vez que actúas en contra de lo que piensas, que dices lo que no quieres, que dejas de hacer lo que tu pensabas correcto, que cambias tus ideales, valores, sueños y metas por los de alguien más, matas un pedazo de la gran persona que estabas destinada a ser para convertirte en una copia de alguien más. Jamás llegaremos a ser una mejor versión que la versión original, y no conoceremos cual es el siguiente paso, por que los humanos somos seres complejos que cambiamos constantemente y sin previo aviso. Así que estaremos destinados a correr detrás de alguien más.

No hay una forma mejor o peor de personalidad. Fuimos creados perfectos. No se supone que seamos iguales, de hecho todos pretendemos ser originales, pero a la vez nos da miedo ser diferentes. El mundo juzga muy fuerte todo aquello que se sale de los límites, que no sigue la corriente, que trata de independizarse. Como colectivo nos obligamos los unos a los otros a pertenecer, porque vemos como amenaza todo aquello que no es parte del mismo núcleo. Sin embargo, si alguien tiene el suficiente valor para seguir su propio camino a pesar de no ser el del mundo y subsiste lo suficiente para tener éxito, lo volvemos héroe, impone tendencias, y ahora le seguimos como colectivo.

Existe un mensaje dentro de nosotros que es nuestra razón de ser, existe de mucho antes que la humanidad. Ese mensaje que nos esforzamos tanto por callar para no distanciarnos del resto. Que ironías, por que esperamos ser felices si encajamos, pero jamás lo haremos. Somos piezas forzadas a entrar en un espacio que no corresponde sin darnos cuenta que hay un espacio en algún lugar donde encajamos perfectamente por ser como somos. Como se supone que armemos el rompecabezas que es el mundo si cada ficha se esmera por ser otra.

Tenemos tanto miedo porque estamos actuando en la obra de alguien más. Aceptamos papeles secundarios, hasta toleramos hacer todo el trabajo y que otro más sea el protagonista, como si ignoráramos que tenemos nuestra propia obra, donde todo se adapta a nuestra medida. Existe un lugar donde la forma de encajar es ser uno mismo, hacer lo que disfrutamos y no hay que intentarlo tanto. Pero tenemos miedo a ser felices, a decirle al mundo esta soy yo haciendo mi mejor esfuerzo, disfrutando mi vida.

La felicidad es para los valientes, los que están cansados de intentar tan fuerte, los que están cansados de matarse cada día, de negarse, de ser copias, para todos los que dijimos yo valgo la pena. Sí, soy importante, tu también lo eres, pero no quiero ser tú, ni que tú seas yo, quiero que ambos seamos lo que tenemos que ser, armemos juntos el rompecabezas.

viernes, noviembre 05, 2010

Finalmente un protagónico!!!!

Guarde la pintura en bolsas negras, en cajas grandes donde no se viera. Escondí las ideas hasta el fondo para que no se oyeran. Me invente otro espacio, me diseñe un cuerpo a la medida, con palabras acomodadas, frases de revista. Me teñi el pelo y camine en tacones. Me parecía encajar tan bien en los reflejos que olvide el mar y sus sabores, desvanecí el polvo de estrellas, y hasta vestí la luna por creerla pasada de moda. Insurrecta, obstinada, me inserte a fuerza en un espacio ajustado y con el paso del tiempo olvidé los estragos. Me acostumbre a los dolores de ese sitio robado. Acepte raros arreglos, ofrecidos por propios y extraños, para encajar en aquel hueco amoldado.

Pintura de otro marco, cuadro de otro artista llore la frustración incomprendida de no ser pieza central de galería. Me esforcé tanto por ser como aquel cuadro, por incitar a todos a alcanzar ese imposible, y al final, tan solo arte de respaldo.

Siempre al raz del todo y abrazando el fondo. Al final, nada. Caida en picada. Es el punto más oscuro de la noche donde encuentro la pintura olvidada y escucho voces opacas, risas antiguas, aromas que me recuerdan algunos días. Amanece, cae el firmamento para prender fuego en las alturas e iluminar el dia. Y guardo en la vieja bolsa el papel de víctima oprimida, dejo mis penas, las lágrimas de los amores que no me tuvieron, los sinsabores, y melancolías.

Me he colocado en mi espacio, impuesto mis reglas, cantado a pulmón mis letras. Pinto mis colores, a mis tiempos, con mis gustos. Como despacio y disfrutando los sabores. Mezclo la vida y la acepto despierta, soñando grande y con los pies en tierra.

miércoles, octubre 20, 2010

Adobe o conociendo a amarilla

Llevaba tantos años ahí que estaba acostumbrado a todo, las manitas de los niños, los pelotazos, los abrazos escondidos, los perros, el viento, la lluvia, los chismes, hasta el pequeño incendio que tuvieron en el 83. Había perdido la capacidad de asombro. ¿Quién lo podría juzgar por eso? Cuando Ramiro le dejó ahí, la ciudad no había crecido tanto. Ya entonces se decía que se expandiría en cuestiones de meses hacia el este, pero quién iba a creer eso, si no era más que campo y algunas casitas de pueblo.

Un día escucho a dos campesinos quejarse del Lic. Valencia.

-Pero Urbano, sé razonable, no es qui yo ‘sté di acuerdo, pero es el Licenciado, qui di todas formas hairá lo que quiera.

-Pos será muy “El señor gobernador”- decía Urbano con una voz ronca y engreída de campesino, imitando irónicamente la del gobernador. –Pero, estas tierras han sido de los Tepanecatl desde qui el general Cárdenas, qui en paz descanse, le hizo justicia a mis abuelos. Eran hombres trabajadores, qui se ganaron el aprecio de todo el pueblo. No te creas que les fue fácil. Tu ya sabes que “La zarzuela” es gente buena, pero hain pasado taintas cosas que no se desconfían de los extraños. Cuando mis abuelos llegaron no les hablaba naidien. Hasta el señor cura les evitaba.

-Hay Urbano… -

Ya no alcanzó a oír la conversación por que se alejaban cada vez más.

Meses después todo se lleno de retroescavadoras, arquitectos, ingenieros, albañiles y un cúmulo de gente de la construcción que trabajaba de sol a sombra. Se le veía algunas veces al Licenciado pasearse por ahí con otros señores de traje y zapatos boleados.

-Mi queridísimo Ricardo, estos son los terrenitos de los que te estaba hablando.-Decía el licenciado con su tono de camaradería. – Aquí enfrente va a estar la avenida principal. Ya le dije al ingeniero que no me vaya a escatimar, tres carriles de ida y tres de regreso, con sus respectivas laterales. ¡Qué avenida, carretara! No, si va a quedar precioso, vas a ver. Imaginate una fuentesita en cada glorieta, como las que vimos en España.

-Mi Ramoncito, sí la hiciste ca..ón, pues ya estamos. Al rato te mando el presupuesto. Ya verás que bonito centro comercial te voy a dejar. No más no se te olvide lo de mi casita eh! Mi vieja ya esta eligiendo hasta las cortinas.

-¿Qué paso mi Richard, pero cuando te he fallado? Saludame a Fernanda y a los niños.

Con los días se acabaron los campos de nopales, las flores, el riachuelito que corría a su paso. Se dejaron de oír los juegos de los niños. La Zarzuela se convirtió en cuestión de dos años en un complejo enorme para gente rica. Tuve miedo de que se deshicieran de mí. Sin embargo por algún milagro divino subsistí. Tal vez sea lo único que quedo de la comunidad. Habían decidido conservar algunos muros de adobe que quedaban dentro del centro comercial. Los limpiaron con sus químicos potentes, pero de alguna forma parecieron olvidarse de mí. Al final del día yo no era más que un pequeño brochazo que hizo un campesino por accidente hace años. Había sobrevivido inexplicablemente.

Pese a la restauración, y gracias a los arreglos del centro varías manchitas de pintura cayeron cerca de mí. Al principio me daba gusto tener compañía. Tanta soledad no es buena, no quiero ni hablar de las cavilaciones que se pueden tener estando en un muro viejo.

Había manchas de todos tipos, unas alargadas, otras que parecían finos puntitos, de todos los colores y varios pedazos de repellado. Al principio todo era fiesta, pero de pronto se empezaron las divisiones y luchas por el poder. Un pedazo de repellado escurrió y cayó sobre una mancha de pintura rosa. La pequeña mancha no soporto el peso y se derramo hasta el piso cubierta por él. Las demás manchas se molestaron mucho por lo ocurrido. Así que hubo que delimitar los senderos para escurrir.

Vaya, yo no había tenido esta clase de problemas. De cualquier forma hace mucho que yo no escurría. Se separaron por bandos y defendían su territorio a capa y espada. Mientras tanto, la plaza ya se había inaugurado. Aun faltaban algunos arreglos pero el tiempo les había ganado. El Lic. Valencia terminaba su periodo y debía dejar todo entregado. Ahora había tanta gente y las demás manchas hablaban tanto, que ya no podía concentrarme en nada. No solo ya no tenía demasiado tiempo para mis cavilaciones, sino que no tenía ni un momento de silencio. Estaba de mal humor todo el tiempo y creo que le daba miedo al resto de las manchas.

Un sábado se acercó un niño y estuvo jugando a desprender manchas de nuestro mundo. Sobra decir que todos estábamos preocupadísimos. Cuidábamos de los más pequeños por ser los más susceptibles a irse. Finalmente se fue la amenaza e hicimos recuento. Habíamos perdido cuatro repellados y seis gotas de pintura. Entre el desorden descubrí una vieja gota de pintura amarilla que se había atorado en un repellado y quedado justo a mi lado.

-Ha sido un caos todo esto, ¿no crees?- Me dijo amarilla

-Ya lo creo.-dije secamente.

Ella se veía tan contenta y hablaba tanto, que me había alegrado el día.

-Hace muchos años que quería hablar contigo.

-¿Me conoces desde hace muchos años? Por mucho serán dos años, que es lo que lleva el centro comercial.

-Te equivocas, yo llegue un poco antes que tú. Cuando Ramiro sacudió su brocha yo y otras tres gotas quedamos arriba luego vino el brochazo.

-¿Cómo puede ser que nunca supe de ustedes?

-Es que caímos justo en una hendidura del adobe, entonces no podías vernos. Hicimos algunos intentos por comunicarnos, pero con el tiempo perdimos la esperanza.

-y ¿Dónde están las otras tres gotas?

-Una de ellas fue absorbida por el adobe unos años después. Era tan pequeñita y delgada que no lo pudimos evitar. Otra no resistió los químicos que pusieron para limpiar el muro, ¿recuerdas?

-Sí, una pena. Lo lamento mucho.

-Ahora estábamos solo las dos, pero este chico nos tiro. Yo me pude sujetar, pero ella no lo logro.

-Las manchas tenemos una vida bastante difícil. Pero me da gusto que estés aquí

Los días se siguieron acumulando, llegaron manchas nuevas y perdimos otras tantas. Es difícil llevar un record de la vida en este muro ahora. No es como antes, la población ha crecido mucho. Ya no nos conocemos todos. No sé cuánto tiempo más me quede aquí, pero ahora amarilla y yo tenemos muchos años que ponernos al corriente.

sábado, octubre 16, 2010

Geminis

Cuando ya no me tengas no serán más mis ojos donde tu mirada serena esconda tu trillada esencia. No estarán mis labios curando el deseo no cumplido de ese amor controlado a los instintos. Mi sonrisa te seducirá desafiando tu razón. Cuando más me creas ganada más me habrás perdido, más no estaré supliendo tu vacío.

Me desvaneceré hasta volverme el aire. Tal vez te roce en mi camino y tu mano tiemble y las lágrimas broten y no entiendas razones y mi imagen te trastorne y me sientas de siempre y me busques inquieto y parezcas demente.

La tendrás a ella, quien quiera que sea, sabrás que es hermosa, con un gran porte, cumplirá cabal tu lista entera de elaborados requisitos, señorita perfecta y aun así no seré yo. No estarán mis inflexiones, no habrá Degas, ni Gauguin, no será lo inexplicablemente utópico, ni el amarillo chillante a mitad del espacio, no verás nuevos planetas que aun no existen para el colectivo, pero la tendrás a ella que tal vez te quiera.

Será entonces, cuando ya no me tengas, que extrañaras la tierra donde te conocí. Será cuando alcances tu sueño, cuando toques el cielo, que pensaras en mí. Cuando el deseo de verdad te sature, cuando sientas que lo has conseguido y falte un breve espacio, será mi nombre el espejismo. Irracionalmente y hasta el desquicio sabrás que me has perdido.

Seré un siempre plasmado en un Manet que esboza un puente, un cartel bravío de fiesta y alegría que se comparte con desconocidos. Seré un año, un instante o 26 momentos de felicidad trascendente o engaños compartidos. Seré la mujer exitosa, erguida y alegré, de firmes principios, segura de su camino, que sutilmente dibujara tus labios y besara su comisura, mientras susurra, en verdad te aprecio, seamos amigos.

sábado, octubre 02, 2010

Algarabía mexicana

De acuerdo a la RAE, los españoles utilizaban la palabra algarabía para denominar la lengua árabe, por lo mismo con el tiempo se uso para referirse a una lengua incomprensible. Con la evolución de la semántica su significado incluyó el gorjeo de pájaros o de niños, o voces y risotadas en jaleo incomprensible. Así que me ha parecido la mejor forma de referirme al centro histórico de la capital mexicana. Una fiesta de colores cubrieron la inmensa explanada que conforma el zócalo. Se desplegaban en palacio un frente de soldados que de tan quietecitos y ordenados me parecían no ser reales. No se va al centro histórico en 2 de octubre, o bueno no sería lo más sensato, claro que yo nunca he sido sensata.

Caminamos por calle I. Madero hacia la torre latino y nos recibió la gran sorpresa que ha sido peatonalizada. La fiesta de edificios seguía su desfile. Tapizábamos la calle un sinfín de personalidades que en su conjunto bordamos México, un pueblo fusionado. No somos el español Sanborns de los azulejos, ni el performance azteca de grandes penachos o el americano Mc Donalds que yace ahora en lo que habrá sido una vieja casona, somos una nueva idiosincrasia que nos reinterpreta como mexicanos.

Caminando sin buscar, pero dispuestos a encontrar descubrimos el MUMEDI (museo mexicano del diseño). Este pueblo talentoso me dejo ver un sinfín de ideas y juegos de alegres materiales y creativas historias. Se pueden comprar chochitos “pa’l mal de amores” o “para desapendejar” (aunque si el mal es crónico, no se asegura su eficacia), tomar una copa con un buen amigo o ver las nuevas propuestas de mobiliario. Un poco más adelante y dando vuelta en la esquina entramos a lo que podría ser la capital del pan, o la panadería "La Ideal". Nunca vi tanto pan junto y gente por todos los pasillos con charolas de donas, garibaldis, conchas y gelatinas. En la planta alta hay un piso entero para exhibición de pasteles de todo tipo, algunos de ocho pisos y otros de flores, fuentes y colores llamativos que asumo no matan o lo hacen lento.

A momentos cerraba los ojos para permitir a mis oídos disfrutar las melodías urbanas. Algarabía pura, primero un organillero que se mezcla a lo lejos con las risas de unos niños y la señora que vende discos. Más adelante tres chicos juegan con guitarras y un señor canta a capela en la otra esquina. Enfrente de los barecitos un peculiar grupo de chicos tocan jazz con nariz roja de payaso, bastante buenos me atrevo a decir. Que grande es México, mi hermoso México.

Es hora de comer, recorremos la Alameda. No es domingo, así que no estará la magia que pinto Rivera, pero imagino aquel utópico día del muralista. Atravesamos al hotel de Cortes. Vaya recuerdos, y no es más que un pequeño momento de vanidad. La comida es excelente y el vino casa Madero corre su rojo apasionado en copas que podrían pertenecer a algún Picasso. Fingiéndonos turistas visitamos uno de los cuartos. Se han construido como estaba proyectado. Lo mejor es la terraza tapizada en juegos de madera que baila y da movimiento al espacio. Ya volveré un viernes por la noche por una copa y una buena platica.

Para despedirnos Manuel Felguérez nos guía a casa. Ironías de la vida, este viejecito que hoy alegra Paseo de la Reforma me despidió de Madrid, al menos por ahora. Sábado, un día de foto, de mujer realizada, feliz y soñadora.

viernes, junio 11, 2010

Él

Aun estaba en cama, recién abría los ojos cuando paso su mano cerca de la nariz y le llego un aroma a él. Él sin nombre, sin cuerpo, sin gestos, un él que no se define en cuerpo, un ente abstracto masculino. El olor le obsesionaba un poco en la transición del sueño hacia el consciente. Parecía una invitación a otra parte, un mundo en otro plano. Fue el primer desfase, o ajuste, en realidad no lo sé bien.

Comprobó el mismo aroma en la otra mano. Estuvo largo rato absorbiendo aquel aroma y buscando en su memoria unirle a los recuerdos. Lentamente tomo forma un reflejo subconsciente de alguien que se ha visto (nótese la evasiva del verbo conocer) en el consciente. ¿Quién era él? ¿Qué hacía instalado en la memoria etérea destinada solo a aquello que trasciende? Finalmente una sonrisa que delata, una sonrisa que se anticipa y una paz que adivina, como si ayer el cuerpo y el alma se hubiesen desasociado. El alma le conoció y el cuerpo le guardo el aroma. El cuerpo le desconoce y aun así guarda evidencia. El alma le ha conocido y no le encuentra en la memoria presente.

Despierta la mente encuentra la desconexión del ser y guarda lo que no es posible descifrar ahora. El alma está inquieta. No le gustan las dudas. ¿Quién es él? ¿Por qué no tiene un expediente en el cual buscar su identidad?

Enfadada el alma abandona el cuerpo y vaga sin rumbo buscando respuestas. La mente por su parte domina al cuerpo con básicas operaciones algebraicas llenas de lógica pero carentes de esencia. Pero la compleja sintaxis del ser le reprocha la disociación. El cuerpo ha dañado su contexto más próximo sin pretenderlo, el alma ha extraviado el camino. El encuentro les sumerge hasta el delirio. Se produce el segundo desfase-ajuste.

Dominado el ser se va a la búsqueda de lo que no se sabe pero se presiente. Él deja de ser el recuerdo amorfo de un olor, para transfigurarse en un él para el consciente. Ella camina sobre todo lo que le es conocido, ya bastante extraño es dotar de cuerpo al impulso de una sonrisa. Ella se instala en casa, pinta paredes de color intenso, disfruta el arte, el viento, la música y todo lo literario. Al saberlo ahí con ella, lo olvida a él y se divierte de ser ella. Le observa como si se hubiese robado una pintura del museo y se tuviese en casa. Al saber que estará ahí por un tiempo permite observar lo demás con calma y voltear a verle cuando se quiera.

Él está ahí con ella. Es libre de irse y no lo hace. Ella no espera nada. Solo quería un registro para integrarlo a su recuerdo. Él la observa. Ella no es capaz de deducir su mirada, sus gestos, sigue extraño. Finalmente dejan ese espacio que la contiene a ella, y salen al mundo. La ciudad está cargada de historias y escenas. El puede desaparecer en cualquier instante, podría pertenecer a cualquier sitio y ella no tiene control allá afuera. ¿Y si se queda sola? Lo piensa un instante. No tiene miedo. Ahora el alma está tranquila no requiere de más nada, el podría seguir su paso y ella el suyo y quizás algún día al oler ese aroma por la calle evocaría un momento y sonreiría sin más. Como una complicidad con la vida.

Ahora que no espera nada, disfruta el aire que le envuelve y cae en cuenta que el sigue ahí. Inesperadamente le conoce. Ahora la mente le ha abierto hueco. En el abismo inmenso de la ciudad él ha encontrado el espacio en el que ella guarda solo lo importante. Él está hablando de ese mundo. La pregunta recurre y esta vez la estremece ¿Quién es él, que me sabe sin saberme, al que le sé casi sin conocerle? La mente escéptica le cierra paso, desconfía, le pone toda clase de trucos y artificios. El surfea tranquilo con una habilidad propia sólo de la experiencia.

Se han transcurrido los días, y esta sonrisa sigue viniendo de vez en cuando. Él sigue apareciendo. ¿Por qué sigue? La pregunta ha cambiado. El cuerpo desconfía de la sonrisa, pero el alma la exige. El cuerpo sigue su curso, pretende olvidarlo. Él parece más atraído a ese olvido y el alma exige un último desfase. Es entonces cuando se alcanzan, los desfases han retomado la unidad del ser en un único sentimiento emocional y lógico, él.

Surge el instante, él anuncia su partida, como si fuese ahora inocente de la derrota del escepticismo. El ser es uno ahora y grita en unísono. La mente asiste al alma, finalmente algo que conoce, él se va. La sonrisa se escurre hasta empapar su espacio. Es ahora el alma la que ha decidido abandonarle, se aísla donde no la encuentren y es la mente quien la haya y le instruye a esperar. Se crea la estrategia de instalarse en su memoria, de llenarle los recuerdos, se ha propuesto dibujarle una sonrisa amarilla y aun mejor se ha dibujado en perspectiva para que él la encuentre cuando no esté ella.

Le ha visto los ojos, gritando lo que no dice. Por tenerte, por querer quererte, he dejado todo lo que sentía. Lo escucho en el silencio que emite su cuerpo. Esta vez recorren el escenario de él, la lleva de la mano y el firmamento bañado de estrellas. La luna brilla sobre las flores amarillas. Ella lo sabe ahora, es él, él el niño del recuerdo, él el que viene, él el que va, él el que sigue, él el que es y será.

Ellos que contagian alegría, un abrazo eterno, lo que no se ha dicho, letras, canciones, lágrimas que escurren y una palabra: TRASCENDENTE.

lunes, enero 25, 2010

Mientras aplauden

Existen momentos donde nos encontramos sin pertenecer. Son lugares que nos contienen en cuerpo mientras el alma vaga en recovecos. El cuerpo diestro y hábil sonríe, baila y cual el mejor de los mortales, desvergonzado y sin saber su procedencia. El alma inquieta, carente de contexto, lucha su camino entre mujer, amiga, hermana, novia, hija, estudiante, empresaria, nada. La fuerza que impulsa y perece que nos lleva en éxtasis nos va soltando lentamente hasta depositarnos en el abismo. Despiertas sin más un día cualquiera segura de no saberte.

Con estos ojos que se saben en el reflejo estoy viéndome mientras camino. Siento el curso de los días que me son, esos que se escriben con mis letras y le pertenecen a cualquier extraño. Soy yo la que no se tiene, la que no se encuentra. Soy sin ser. ¿Dónde se quedó mi alma? Me embebieron espejismos en un cuadro desvanecido, sonrisas rasgadas, ojos que brillan lluvias pasadas y estos gritos que callan.

Me finjo, me obligo a definirme en condición humana. A nudo gordo me pinto atada al torrente sanguíneo y la garganta por no perder presión en el descenso. Fluyendo entre sustancias coloidales de sabores viciados, buscando ir hacia no sé dónde y muriendo en el deseo por llegar y descansar en aquella esquina de colores.

Afuera esperan, piden, gritan, exigen, lloran, ríen, van de aquí a allá, escucho que me llaman, me olvidan, me saben sin saberme en realidad. ¿Por qué nadie mira el telón? ¿Por qué esperan el acto 252 y no el 823? ¿Por qué? Es exactamente un gran porque. ¿Por qué estoy donde no me encuentro? ¿Por qué me dibujo sin los bordes? ¿Por qué me calló? ¿Por qué les miento? Y más que a ellos, ¿Por qué engañarme? ¿Por qué el dolor y no el riesgo?

Embestida de alegría espartana rozo la seducción de rendirme. Caballero nocturno de mirar sombrío de suaves manos que deslizan enajenándome hasta salvarme el sueño. Mañana el telón se abrirá de nuevo y ellos querrán el mismo acto, la misma escena, las mismas palabras que dirán mis labios. ¿Volveré a no ser mientras aplauden? Deseo representar otro papel, por decir, el de mi vida.

viernes, enero 01, 2010

Detalles 2009

Entendí que no se llega antes por caminar muy rápido, ni después por disfrutar el camino. Se llega en el momento adecuado. Entendí que la vida es del color que la pintamos, que tenemos la libertad para ser felices o vivir un calvario. Descubrí que el mundo está en nuestras manos, que tenemos el poder de transformarlo. Me di cuenta que no hay coincidencias, que somos responsables de nuestro destino. Vi que mis pensamientos definen mi vida, y que cuando creo que puedo, logro lo imposible. Comprendí que mis miedos son mis peores enemigos y que la fe mueve montañas. Pensaba que debía cargar el mundo, conquistarlo, darle vueltas, hasta que entendí que el mundo no gira en mi dedo, pero yo giro con él. Soy parte de un todo y el todo es tan bueno como la más mínima de sus partes.